lunes, 9 de febrero de 2015

Kafkiano

Recuerdo ver un capítulo de Breaking Bad titulado Kafkiano. No sé si era de la tercera o la cuarta temporada, pero sí que me acuerdo de su contenido. Los dos protagonistas entraban a discutir debido al reducido porcentaje de ingresos que recibían a cambio de la cocción de cristal de metanfetamina. Según Jesse, el más joven, era absurdo que su sueldo fuese tan bajo con un producto de tanta calidad vendiéndose a tan alto precio. En una conversación con sus amigos describió la situación como "kafkiana", a pesar de parecer que no tenía mucha idea de lo que significaba aquello. Por aquel entonces yo tampoco lo comprendía.

Hasta que leí La Metamorfosis, y luego Informe para una Academia y finalmente los dos textos que me han tocado para la semana: En la colonia penitenciaria y Un artista del trapecio. Kafka, Kafka, Kafka... Qué apellido tan sonoro, menudo sello tan natural que le pone a sus obras solamente con el mismo. He de decir que a pesar de disfrutar muchísimo con cada cosa suya que leo no haré el siguiente comentario de texto sobre este autor. Antes de seguir con los comentarios me gustaría recibir la nota por el que realicé de Un Caso Doloroso de James Joyce. Creo que me ayudará a ver los posibles fallos que pueda tener.

A lo que voy con Kafka: creo que por fin sé qué es eso que se denomina "kafkiano", pero no es algo fácil de concretar y precisar como si se tratase de un objeto o una característica narrativa clásica: es una sensación tan abstracta que precisa de ejemplos. Gregor Samsa amanece transformado en cucaracha y lo único que se le ocurre pensar es en todo menos en el hecho terrorífico de su metamorfosis. Un simio escribe con la sobriedad de un ser humano, admitiendo sus obvias características animales y siendo por ello hasta más civilizado que el propio hombre. Un oficial habla con un cariño antinatural sobre una máquina de tortura ante un preso que no tiene ni idea que va a ser ejecutado. Un artista del trapecio al que se le concede todo capricho se va a sí mismo casi al borde de la enajenación por no obtener un segundo trapecio.

Actuar racionalmente en una situación antinatural y fuera de lo común. Volver cotidiano lo surrealista a pesar de que la percepción de los lectores claramente nos transmite que algo va mal. Esa incomodidad con un hecho que sabemos perfectamente que no debería ser de una manera y, sin embargo, existe y se desarrolla como cualquier otra cosa cotidiana. Eso es ser "kafkiano", el emplear diversas historias y formas narrativas para transmitir esa sensación de incomodidad y sospecha, que al final acabe revelándonos un significado implícito que pretende sacudir la mente y despertarla para descubrir algo.

El siguiente es T.S. Eliot. Qué pena no poder hacer el comentario de Un Artista del Trapecio, pero prefiero prevenir y aumentar mis posibilidades de buena nota al final. 

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