martes, 17 de febrero de 2015

El oportunismo no es vanguardista

Esta semana hemos empezado a dar las vanguardias, concretamente el futurismo y el expresionismo. ¿Cómo resumir cada una sin liarse uno la cabeza? Voy a intentarlo:
  • El futurismo toma este nombre debido al rechazo tajante a la melancolía y el pasado, que se destruyen de forma initerrumpida dand paso siempre al presente (el futuro cobra un papel esencial). Hay dos manifiestos futuristas, uno de 1909 (más ideológico) y otro de 1912 (que trata cuestiones más técnicas). El centro de los futuristas reside en la utopía del desorden y la entropía por medio del arte violento, el patriotismo, el militarismo y hasta la misoginia. La destrucción de la solidez por medio de un manifiesto sólido, que plantea por sí mismo una contradicción en principio, tiene sentido en el contexto de la realidad artística (una realidad en constante cambio). Se aboga por un arte relacional, que enlace dos conceptos, objetos o sujetos artísticos de una forma instintiva y no necesariamente lógica (como con las películas de Eisenstein). Esta vanguardia crecerá en Italia y se acabará relacionando con el fascismo de Mussolini.
  • El expresionismo es conocido especialmente por haber tenido un gran calado en Alemania. Del arte pictórico se extrapolarán características a otras corrientes artísticas (en el cine con El Gabinete del Doctor Caligari o con Nosferatu, por ejemplo). En la literatura se aboga por personajes reducidos a su función básica y esencial (como los personajes en las obras de Franz Kafka), representar algo normal como deforme y grotesco (física y/o emocionalmente), los espacios disueltos y sin mucha perspectiva y la saturación del colorido (en el caso literario, de las emociones transmitidas). ¿Por qué se llama expresionismo? Porque es un canto a la expresión, la forma o superficie como medio para sacar las emociones y los sentimientos a flote. A través de la superficialidad se pretende comprender el espíritu y la personalidad de los personajes que aparezcan en una novela o poema.
Por mi parte, creo que el término "vanguardia" así como sus consecuentes adjetivos (eso que conocemos como "vanguardista") han sido vilmente utilizados en algunos momentos históricos para justificar el oportunismo y llamar arte a algo dando por hecho que, si no se está al corriente de la vanguardia del momento, no podrá ser comprendido. Esto da pie (y lo he vivido a día de hoy) a la realización de obras artísticas que no merecen ser llamadas así: burdas, absurdas, mal realizadas y con fuertes pretensiones que se burlan de su público y toman por tontos a los lectores y/o espectadores.

A pesar de sus diferencias, todas las vanguardias pivotan en la dicotomía artística "nuevo/viejo", así como en su sentido lúdico, transdisciplinar y anticadémico. Partiendo de esto, ¿qué consideramos vanguardista? He llegado a creer fuertemente que las vanguardias mutan y se transforman, y hoy en día esto sucede a una tremenda velocidad. Por ello creo que el concepto de lo vanguardista debe traducirse en forma de obras artísticas que logren hacernos plantear el cambio de un modelo empleado hasta un momento, el cambio hacia otro nuevo y que ello debe realizarse a varios niveles artísticos (especialemente teniendo en cuenta que hoy en día han surgido artes revolucionarios como el del cómic, el videojuego y el arte gráfico) y con un sentido de experimento en sí mismo.

Lo que no debe hacerc una vanguardia es convertirse en una excusa para hacer las cosas como a uno le plazca y llamarlo "vanguardista" o "esperimental" esperando que así la gente asienta con la cabeza y acepte un producto que es, simple y llanamente, basura. Hasta lo experimental se rige por determinadas normas para que funcione, no debemos olvidarlo. Portazo al oportunismo, y alas a la novedad y lo transgresor. Así se honran las vanguardias.

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