Es demasiada casualidad que dos
asignaturas distintas coincidan en dos obras que traten una temática
similar, relacionadas a través del país que las vio nacer. Juan Rulfo y
Alejandro G. Iñárritu, dos autores aejados en el tiempo pero que
comparten patria: México. Y así me he visto escribiendo un comentario
crítico de El Llano en Llamas de Rulfo para que una semana después le toque el turno a la ópera prima de Iñárritu, Amores Perros.
Para esta película escribiré en breves una crítica destinada a la
revista digital de mi residencia de estudiantes, pero el caso a tratar
aquí es en la coincidencia de ambos en los círculos de dolor y muerte
plasmados en sus creaciones.
El tratamiento de la película gira alrededor del contagio de la violencia y el dolor generado por las acciones de cada personaje, que se extrapolan al resto como si de una enfermedad se tratara. Con el plano final (un gran llano negro, como quemado, y vacío) parece que se está haciendo una referencia directa a Juan Rulfo y su "llano en llamas" ya quemado, desolado y lleno del recuerdo del dolor y de la muerte. Y es que la trama del filme se centra especialmente en la incidencia de ambas cosas en el ser humano.
Creo que haber escogido a Rulfo para hacer mi segundo comentario crítico ha sido todo un acierto. Espero que la crítica resultante de Amores Perros refleje estas impresiones de mejor forma que un comentario en el blog. En el futuro espero encontrar más obras con significado relacional, de forma que las pueda seguir disfrutando. Por ahora, me interesa seguir los pasos de Iñárritu y su trilogía del dolor y muerte. Las siguientes películas a ver: 21 Gramos y Babel.
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