No es la primera vez que escribo unas
líneas de introducción para un blog dedicado a la asignatura Tendencias de la Literatura Contemporánea.
Ha pasado casi un año desde que tuve que abandonar la Universidad por motivos
de fuerza mayor que involucraban mi salud. Fue algo serio, pues afectó no
solamente a mi físico sino a mi propia dinámica y personalidad. Puedo decir sin
duda alguna que los primeros tres meses desde que dejé aparcados mis estudios
fueron los más duros y sufridos de toda mi vida.
Y ahora me encuentro aquí, otra vez
asistiendo a clases que el año pasado despreciaba. Otra vez atendiendo a lo que
me dicen los profesores a los que tanto ignoraba, puede que por orgullo o puede
que porque no era yo mismo el que sentaba en esos momentos entre las filas de
alumnos. Mi propio ser había sido sustituido por algo que no quiero volver a
ser jamás. Antes de volver, miré las clases de forma diferente: un paso más
para mi objetivo principal en mi futuro profesional. Me planteé que estas
clases eran un tránsito de pocos meses para algo mucho mayor e importante.
Las cosas han cambiado de nuevo.
Tras la primera clase de esta asignatura
este año me di cuenta que hay herramientas semiocultas entre la avalancha de
lecturas y conocimientos del drama, la prosa y la lírica que pueden apuntalar
mis conocimientos cinematográficos. Me he fijado que todas las narraciones
siguen un patrón determinado si se excava lo suficiente en la superficie de una
obra determinada. Contar historias, sea a través de imágenes en movimiento o a
través de versos, es narración al fin y al cabo.
De esta manera me he sorprendido a mí
mismo redescubriendo los orígenes del movimiento simbólico de finales del XIX
como parte de la evolución de la poesía, la crisis de valores que supuso el fin
del mencionado siglo, un fin también para la Modernidad de la Ilustración. Tras
la clase magistral, fue en la práctica donde se hizo hincapié en los elementos
que consiguen que una historia funcione con una trama determinada.
Empecé a pensar en las adaptaciones de
cómics y novelas gráficas que tanto me apasionan, por ejemplo: la historia de
Hulk suele ser la misma en sus orígenes en papel, pero la trama en una película
no tiene por qué ser así siempre que se respete el arquetipo de personajes y
otras cosas esenciales. Y mi sueño es hacer una buena película de Hulk
Me vi a mí mismo desde fuera, y estaba
realmente interesado por la clase. El año pasado era incapaz de visualizar esto.
Solamente por ello merece la pena esforzarme durante este cuatrimestre para
recuperar todo mi potencial. Espero que esta sea la primera de muchas entradas
que sigan mi evolución a través de los próximos meses, tengo fe en ello.
Hasta entonces, es hora de empezar a
leer.